Del amor líquido y otras paradojas
El ciudadano líquido vive a sus anchas el deseo erótico, pero evita enamorarse, perder la cabeza por otro ser humano, y sobre todo teme engendrar.
En alguna ocasión, ya me he referido elogiosamente a la metáfora que utiliza el avispado analista judío Zygmunt Bauman para representar el sino de nuestras sociedades.
Si quieres saber más lee el artículo completo en Catholic.net

El Movimiento Juan Pablo II para la Familia












El Movimiento Juan Pablo II para la Familia